La vacuna es la clave en la lucha contra el coronavirus, la llave que devolvería al mundo a la normalidad, reactivaría economías y desterraría mascarillas y distancias sociales. 

Las vacunas, en condiciones normales, sin las urgencias de la coyuntura actual, suelen tardar en desarrollarse entre tres y cinco años; la del SARS CoV-2 podría estar para otoño, según un estudio de Morgan Stanley que analiza los 110 proyectos en desarrollo en este momento y que destaca seis como los más prometedores. 

Según dicho estudio, podría haber millones de dosis para después del verano y miles de millones para 2021, comenzando así a surtir a la población mundial