Siempre hay que esperar a celebrar una victoria hasta el pitido final. No podemos dar por hecho que se ha vencido al virus. La normalidad que vivimos no significa que haya desparecido el peligro. Este existe y se está comprobando en no pocos puntos del mundo.

Por eso hay que seguir manteniendo las medidas de precaución y seguridad, tanto en nuestra vida cotidiana como en el trabajo y la actividad comercial.

Mamparas, separación, mascarillas, pantallas de protección facial, no los echemos ya al baúl de los trastos. Siguen siendo útiles. Y nos pueden ahorrar un disgusto.